Anoche me crucé por la calle con el Padre César. Los que visitáis esta casa desde hace tiempo recordaréis cuán escabroso fue el comienzo de nuestra relación.
(Bajezas de Alcalá: ateo por unas horas y Bajezas de Alcalá: ateo por unos días (el sustituto).
Hacía tiempo que no le veía. Dejé de ir a mi querida ermita de siempre, la de mi infancia, decidiendo acudir cuando él se hizo cargo de su gobierno a otros templos más humildes y con los altares más cercanos o siquiera más centrados en la distancia entre las parcelas celestiales y las terrenales. Bien porque haya leído las publicaciones, bien por lo que hablamos en una entrevista personal en su despacho, conoce exactamente cual es mi pensamiento respecto a su gestión, predicado e interpretación de la palabra de Dios.
Aún así, siempre que coincidimos me saluda y si las prisas no son muchas intercambiamos alguna que otra palabra. Es una lástima que la humildad de la persona de a pie se vea engullida tras el atril por el Mister Hyde transformado por un adoctrinamiento de resultado un papismo más grande que el del Papa y que, por mi parte, una más que probable esclavitud de ideas haga más difícil el acercamiento. Con todo, el turbador encuentro es a la vez reconfortante.
En las Visiones de la antigüedad os dejo hoy un artículo de febrero del año 1979 titulado “Juan Pablo II: comienza un Pontificado”. Me pregunto si, en mi caso, no estaré reaccionando con César como la muchedumbre que se quedó paralizada en la plaza de San Pedro cuando se anunció el nombre del nuevo cardenal que calzaría las sandalias del pescador. ¡Un Papa extranjero y además polaco!
Como siempre sucede, el tiempo dará o quitará la razón y demostrará lo equivocados que estuvimos los dos anteponiendo signos, doctrinas e ideologías a los amigables encuentros que hoy por hoy dejamos que se produzcan al albedrío de Dios. Desearía sustituir la cuerda tirante por una foto de los dos juntos.
Pulsar sobre la imágen para leer
!--[if>!--[if>!--[endif]-->!--[endif]-->

En el último reconocimiento médico de la empresa, la doctora me preguntó: "¿Alguna causa importante de fallecimiento en tu familia?. Siempre pensé que la muerte está provocada por algún motivo y que, más que de importante, lo definiría como trágico. Mira que ensayamos respuestas a posibles preguntas y en el lugar más insospechado descubrimos que nunca se está preparado para todas.


