...hace tiempo que quería comentarte algo; se trata de nuestro futuro.
Hemos pasado momentos inolvidables pero ha llegado el día en que no puedo más.
Aunque he tardado en reconocerlo, ahora lo sé.

Estoy seguro de mi decisión.He puesto sobre la balanza lo bueno y lo malo de nuestra relación y sin lugar a dudas soy yo quien sale perdiendo.
No te culpes, no todo ha sido malo. Te acuerdas, al principio te esperaba con impaciencia. No puedes imaginar lo larga que se hacía la espera.

Tu olor a vida era inconfundible; despertabas en mí ganas de emprender proyectos, ganas de comerme el mundo. Pero en cambio ahora....
De unos años a esta parte te temo más que anhelo y es esto motivo suficiente para decirte todo esto.
¿Qué es lo que ha cambiado?
Todo y nada. Soy más adulto, el estrés de la ciudad, he evolucionado, pero en cambio tú sigues anclada en tu papel.
No dejo de pensar en nuestro problema a todas horas, en el trabajo, en el coche, en el gimnasio, comprando...durmiendo. Estoy cansado de ver pasar las interminables horas nocturnas en vela a tu lado.
¡Necesito respirar y todo tu empeño es ahogarme!
Por tu culpa, se me juntan las noches con los días, los lunes con los viernes, un mes con el siguiente.
Cada vez me atacas más fuerte y yo me defiendo como puedo.

Nuestra historia, hoy por hoy, es una continua lucha, tú por imponerte y yo por soportarte.
Haces que llore cuando estoy feliz y que ría cuando no estás.
¿Que si nos volveremos a ver?
No podría evitarlo. Mis hijos te adoran y muchos de nuestros amigos esperan el momento de verte.

Es curioso e injusto que hagas tan feliz a tanta gente y no puedas hacer lo mismo conmigo.
¡Vete cuanto antes, mi odiada primavera! Cuando ya no estés guardaré el pañuelo, dormiré, viviré.
Espero no verte hasta el año que viene.
Quiero dejar de ser para ti, tu más amado alérgico.

¿De quién pensabais que estaba hablando? Adoro a mi mujer.