Amigo mío, mentir es un recurso fácil de valer sin tener que pasar por esfuerzos ni penurias, aunque el precio que se corre es la posibilidad de ser descubierto.
Mientras que la gente sincera no tiene que vigilar la versión que da de los episodios vividos, porque los transcribe al dictado de su memoria, en cambio tú, amigo mentiroso, debes controlar qué versión das de la historia para que resulte coherente con la escuchada por cada persona ante la que estás hablando.
Cuanto más caes en la tentación de mentir más difícil te es controlar la abundante base de datos de las versiones que das y más imposible te resulta comentar, repetir, o seguir con coherencia lo novelado.
El hábito de mentir se puede transformar en un trastorno de tu personalidad. Este afán por impresionar está basado en la necesidad que tienes de resultar valioso y genial por medios tramposos, ya que por la simpatía y la espontaneidad dudas de poder conseguirlo. Refleja, por un lado, la ambición de ser digno de amor y ojito derecho de los demás.
Tu problema, amigo mentiroso, es que para mentir tanto y que no se note has de hacer lo mismo que un actor que representa un personaje y quiere resultar creíble: esforzarse tanto, como si uno fuera esa persona inventada, que realmente uno se confunda y olvide de quién es realmente.
Lo que debes plantearte, amigo mentiroso, es saber la razón de tu desánimo, la progresiva repugnancia que simular produce en ti. Tú no eres así. Tu afán de mentir, aunque sepas que es malo lo que estás haciendo, hace que te sientas despreciado y disgustado, generando una profunda desconfianza muy difícil de superar.
La cura del mentiroso es sustituir la mentira por la verdad. Piensa que has tenido que mentir porque tenías miedo a represalias. Jugar limpio, ser nosotros mismos, es el mejor camino para ser aceptados por los demás. Es el mejor camino para ser una persona de principios.
Lo primero es que te acepten aún siendo humilde y mediocre. Una vez conseguido ésto, entonces puedes intentar el asalto al mérito, jugar más fuerte, participar, colaborar, sugerir y animar la vida familiar, los equipos de trabajo, los grupos de amigos o la excelencia profesional.
Tendrás algo que no poseen los demás:
Serás único, genuino y todos sabrán que lo que dices es cierto.
No te convertirás en la marioneta de nadie.




Jugar límpio sería lo mejor para convertirse y tornar esa actitud en la verdad desnuda... pero siempre oscuros intereses son los que envuelven a quien miente de esa forma, no?
Arrivederci !
El problema es que la mentira se encubre con la excusa, y ésta última socialmente es aceptada.
Enseñamos a los niños a elucubrar razonamientos, muchas veces bajo los parámetros de la fantasía, pero queremos adultos sinceros que esgriman mentiras piadoras ¿?
En el fondo, creo que muchas veces queremos ser engañados.
Un beso
Si no fuera porque nunca escribes de política, juraría que éste post tiene un destinatario claro y conciso.
Pero no lo voy a nombrar, que igual peco de "listillo" :-)
Así que lo dejamos ahí, en un tema genérico..
Un abrazo¡¡
Esperemos que tu amigo lea la carta, se sienta aludido y decida cambiar sus hábitos, por su propio bien. Cabe la posibilidad de que sea un mentiroso patológico, en cuyo caso no podrá cambiar por sí solo, sino que necesitará de ayuda psiquiátrica.
Evidentemente estás hablando de un tipo de persona que miente constantemente, y que cambia la versión de sus mentiras en función de las circunstancias, y de quién esté presente. A largo plazo, estas personas sólo terminan por mentirse a sí mismas, ya que tarde o temprano todo el mundo que les trate sabe de qué pie cojean, y a qué atenerse. Lo más gracioso es que suele tratarse de personas que a la menor oportunidad esgrimen el "yo nunca miento" como declaración de principios, ignorando que al hacerlo ya están descubriendo cuál es su verdadera naturaleza.
Un abrazo, y buen finde.
"Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo" es un refrán que tarde o temprano acaba haciendose verdad. Como bien dices no hay quien mantenga indefinidamente los engaños.
Como dice Odys, esperemos que la carta llegue a su destinatario fundamentalmente porque en el futuro pueda mirarse al espejo sin verguenza.
Un abrazo
digo mas o menos lo mismo que los de arriba...pero no habra ocsiones en los que se sienta uno obligado por no hacer daño? es una pregunta.... no estoy hablando de la persona que siempre miente, me refiero a los ocasionales.
besito
muy bueno
Muchas gracias Gabriel. Pasa cuando quieras por aquí.
Un saludo
la berdad no hay que desir mentiras porque las mentiras es la cosa mas fea que hay siempre ay que desir la berdad para uno quedarsiempre bien delante de la guente
La gente mentirosa llega a un punto donde se creen tanto sus mentiras que llegan a crear un mundo de fantasía donde la única verdad absoluta es la de ellos, No está bien que hayan personas así pero pasa. Y lo peor es llegar a ser pareja de una de estas personas porque toda la relación la basan en las fantasías que crearon.
Bonito discurso para ese amigo mentiroso. El que más pierde es él evidentemente, aunque no me negarás que alguna mentira a veces hay que echarse para quitarse a ciertos personajes pesadísimos de enmedio.
En ese caso, sin tener que ver ninguna religión, las denominamos mentiras "piadosas".