Hay momentos de la vida en los que no cabe pensar que existan las miserias cotidianas y que sintiéndonos seducidos por el desconcierto del séptimo cielo, nos rindamos a la evidencia de la felicidad por el disfrute de la buena compañía.

Como en una conjunción de planetas que preceda la culminación de la milenaria profecía, no pude por más que rendirme a la gratitud al comprobar como personas desconocidas, de las que casi todo conoces, son capaces de conectar en una convivencia perfecta con la difícil sintonía que llamamos personalidad y traspasar inevitablemente la coraza de mantequilla del alma de un herido. Hago desde hoy como propias las palabras del bueno de Alonso Quijano cuando dijo que “La buena y verdadera amistad no puede ni debe ser sospechosa de nada”.

Contar como sucedió para que no siendo nada me sintiera en cada momento centro de atenciones, es difícil empresa. Un torrente de sensaciones , olores casi primaverales, temperaturas contrastadas, atmósferas, charlas, risas, comida, tertulias, esperas, viajes, paseos y fotos, hizo que Alcalá de Henares se convirtiera por unas horas en epicentro de alegrías de unos locos blogueros.

“La pluma es la lengua de la mente” de todos los que convivimos durante el fin de semana y, en ésto se basó desde un principio la relación que, espero, perdure en los tiempos, siendo testigos excepcionales las mismas piedras y monumentos que vieron forjar leyendas a Cervantes mientras paseaba por las calles del centro enfrentándose a sus propios molinos.

Todo está dicho sobre lo que aconteció en la reunión del fin de semana, así que apabullado por la cascada de sentimientos plasmados de tan magistral forma por mis compañeros, comentarios de risa y crónicas que describen al dedillo cada una de las situaciones vividas, solo quisiera apuntillar el tema con lo que para mí ha sido el bálsamo de Fierabrás que, quién sabe, hace a los personajes como Toro Bravo que tengan el punto de ingenuidad que marca la diferencia con los locos del otro lado.

¿Acaso ninguno de vosotros habéis reparado en el sabio consejo que nos ha regalado la ciudad y que fueron respuesta a inquietudes de las más afiladas plumas de la historia de la ciudad complutense? Don Quijote nos susurró al oído que “La libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron lo cielos y por ta libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”. Cuando debatimos sobre el ostracismo al que nos condenaron atenienses de países cercanos que presumen de valores revolucionarios y libertarios que cambien rumbos de la historia moderna, hicimos como propias las razones de cada uno para arremeter contra los gigantes ignorando la voz de la cordura del fiel Sancho que escuchó de su amo que “el retirar no es huir, ni el esperar es cordura, cuando el peligro sobrepuja a la esperanza”.

Éste ha sido el punto de partida de tan singular aventura y por ello quiero terminar la entrada recordando y dando las gracias a quiénes, olvidados por mis compañeros,  nos expulsaron, dieron de lado, abandonaron a nuestra propia suerte, calumniaron, agacharon la cabeza, falsearon la palabra y se conformaron con mentiras, ya que por su buen hacer ha sido demostrado como cada día que pasa somos más fuertes.

Como dijo Don Manuel Azaña, otro de los ilustres hijos de Alcalá, “La vida ofrece a cada criatura su copa de amargura”.

Sansón Carrasco habrá de esperar mejor ocasión para propiciar el retiro de este caballero que relata.

 

Gracias a tod@s por tan maravilloso recuerdo:

Odys, Kovalam, Mayca, José Alberto, Dolors, Carlos, Mala, Killerfistro