LA SELECCIÓN ESPAÑOLA ILUSIONA aunque los precios de las localidades para verla no acompañan la euforia de un servidor. Pocas veces en mi vida he seguido a "La Roja", pero cuando lo he hecho, toda la secuencia ha quedado grabada con cinceles de ilusión. El próximo sábado juega en Madrid (Estadio Santiago Bernabeu) y no voy a ocultar lo que me hubiera gustado ir a ver el partido con mi mujer y mis hijos. Al igual que las televisiones que en peridodo vacacional y nochevieja echan mano de los programas enlatados, me apetece publicar algo que escribí cuando España ganó la Europoca de futbol del año 2008.

Sobre lo acontecido la noche del 29 de junio de 2008
Es una curiosa pareja la que forman mis padres en cuanto a la particular forma de pensar que tiene cada uno. Son la prueba evidente de que polos opuestos se atraen y no les hubieran hecho falta a los defensores de lo empírico largas jornadas de experimentación e investigación para formular la teoría.
El, representando a la razón y recordando siempre la frase “...con los cinco sentidos y uno más. Lo que hagas con cabeza”.
Ella, proclamando el sentimiento y predicando el “…de vez en cuando necesitamos darnos algún capricho”.
El resultado de una educación tan bipolar: una descendencia de guisantes con los que Mendel, si hubiese introducido en la ecuación la incógnita de la personalidad, habría reorganizado sus leyes de la genética con cuatro nuevos tonos intermedios en el espectro que irían del amarillo al verde.
Mientras que mis tres hermanos se repartieron entre ellos la “falta de sentimientos”, el “sentimiento desbordado” y la “ausencia de toda razón”, a mí me tocó en suerte un “razonable sentimiento” que ayer por la noche perdí y se convirtió en pasión desenfrenada por nuestra selección.
Mi mujer, mis hijos y una amiga a la que por nada del mundo querría haber asustado con tan pasional espectáculo y que al término del encuentro salió megáfono en mano proclamando su españolidad entre todos sus vecinos, fueron testigos de la transformación.
No hay una regla fija para saber desde que momento guardamos recuerdos. Algunos dicen que son conscientes del día en que nacieron, mientras que otros no nos acordamos ni de lo que cenamos anoche. Pero tanto a los unos como a los otros, las situaciones vividas que de alguna manera nos han marcado, son grabadas en la parte del cuerpo que está entre el cabeza y el corazón; el mismo lugar en el que reside el alma.
El recuerdo futbolistico vivido con mi padre, es el inolvidable partido que enfrentaba a las selecciones de España y Malta y que arrojó el mítico resultado 12-1 que nos clasificó, contra todo pronóstico, para la Eurocopa de 1984. Han pasado 24 años y nada ha podido borrar las imágenes de mi memoria: la euforia, la lagrimílla contenida caída por el abuelo que había muerto unos días antes y que vivía el fútbol de apasionante manera, la distribución de los muebles, de la televisión, y creedme si os digo que haciendo un esfuerzo de concentración puedo rememorar incluso sensaciones como el olor, el cálido ambiente producido por la calefacción, el sonido de los sillones que crujían a cada salto….
¡Sin duda fue un gran momento! ¡Que noche la del aquel año!
Deseo que mis hijos recuerden esta Eurocopa, y que algún día escriban en sus diarios que su padre colgó una bandera de España en la terraza, sudó, saltó, escuchó y les habló de uno de los héroes de 1983 ahora colaborador deportivo en la radio, gritó, se revolcó por el suelo cuando la selección consiguió el primer tanto, les abrazó, les aupó, y que cumpliendo una promesa hecha en un momento de nerviosismo durante el descanso del encuentro, besó a la perra (Nube) cuando terminó el sufrimiento.
Recuerdos y más recuerdos en ese cajón que existe en todos los corazones y que el día que decidimos limpiarlo, solo conseguimos ordenarlo resistiéndonos a tirar nada de lo que contiene.

Ese ósculo entregado a dicho canino, por prometido, tiene que haber sido un gran trauma, supongo incluso que mayor que el que te acarreará el tener que abonar en un futuro espero que no muy lejano la consumición de dos cañitas en pago a otro arrebato más cercano en el tiempo.
España-Malta... Siempre en el recuerdo :-)
Amigo Odys:
La apuesta sigue adelante y mi ceguera por arrebato de pasión se convertirá, a tu costa, en cogorza y pitorreo dentro de no muchas semanas.
Tu única preocupación debe ser el indicarme fecha y hora en la que debo estar en tu isla para el saldo de la deuda.
Espero que hayas disfrutado con las imágenes de 1984.
.....se me olvidaba
Un abrazo.