Estimado Joaquín:

En primer lugar agradecerte todas y cada una de las lindezas que me atribuyes. Acabo de llegar de vacaciones, razón suficiente para no haber podido contestar a las inquietudes suscitadas por mi "reflexión" . Si he publicado estos días es gracias a la tecnología que nos ofrece la telefonía móvil que, por desgracia siendo lenta y cara, no permite navegar como quisiera.

No es mi propósito caerte "casi simpático" importándome lo más mínimo si es a partir de ahora un poco más o un poco menos. Me gustaría que me señalaras si en alguna parte del escrito nombro a los emigrantes o la polémica que has abierto es una interpretación tuya. Cuento la historia de mi vecino, el que vive, permíteme la expresión, “de puta madre” y se cree con el derecho de decir que España está muerta a un trabajador que gana mil euros al mes, trabaja como un cabrón, acepta una congelación salarial, ve como despiden o regulan a sus compañeros, paga una hipoteca, mil seguros, libros de los niños, letras, impuestos, etc..., y que en el fondo confía y lucha por y para que nuestro país salga de una crisis que han aprovechado algunos para hacer limpia y guardar más y más dinero. Este es el perfil del que tan incautamente tildas de impresentable. De esto hablo, de mi vecino, el que tiene dos pisos y otro en la playa, del que su hijo se va a Méjico porque periodistas como Federico Jiménez Losantos (sé que es su ídolo) dicen en Libertad Digital que España está acabada, muerta, terminada, y no de los que tuvieron o tienen que salir por razones políticas, económicas o cualesquiera de las causas, entre ellas la tuya, que obligan a tomar tan dura decisión. Ya ves, puede que tu interpretación del texto no haya sido la única o la más acertada.

Quiero dejar esto tan claro como reafirmarme en la idea de que la persona que se dedica a explotar, acaparar riquezas y salir corriendo cuando el dejar de ganar significa para él perder, para mí, es una rata.

Te voy a pedir excusas por la parte de culpa que tenga al haber herido tu sensibilidad desmedida, para después decirte que, creo, te has dejado llevar por una pasión cegadora hasta perder la compostura que te creía.

Que te puedo decir sobre mi dignidad o la de cualquiera. Está por encima de permitir o no los comentarios en el blog. Como veo que es importante para ti, publicaré todos y cada uno de los recibidos hasta el momento y los dejaré abiertos para que podamos debatir sobre lo que escribimos cada uno. En algo estamos de acuerdo, negar o permitir es mi derecho.

Te pido que después de la aclaración, vuelvas a leer la entrada y me digas si no ves a “la otra mitad de España” reflejada en mis palabras y no la que como mi abuelo estuvieron en un campo de concentración por ser de izquierdas, mendigaban pieles de patatas de entre la basura para hacerse una tortilla de mondas, sufrían en el frente o veían como fusilaban a sus amigos en el pozo del Tío Raimundo.

Te devuelvo el irónico saludo desde TU país, NUESTRO país. Por favor, otro día, espera unos días de cortesía antes de atribuir el calificativo de Censurador a nadie. Ya ves que aunque a muchos les joda, los españoles nos vamos de vacaciones aunque solo pueda ser una semana.

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