No hace mucho tiempo que denuncié utilizando el buzón de sugerencias de la empresa en la que trabajo, las incómodas pintadas racistas y xenófobas que, descontroladas, crecían jornada tras jornada en la puerta de un aseo . La lucha es de todos –pienso-. He leído el artículo publicado el pasado domingo día 11 en “El país semanal” titulado “ser negro en España”, dando por válidos todos y cada uno de los razonamientos, términos y propuestas que exponen los protagonistas: negrómetros, sinónimos de..., premios al..., defectos relacionados con... y miradas sutiles o entomólogas hacia...
Pero los inaceptables dramas y sufrimientos vividos, narrados y leídos como propios no han podido camuflar el detalle de comprobar como, repetidamente, se generaliza cuando se habla de España, españoles y blancos. Decía el filósofo Hermann von Keyserling que “Generalizar siempre es equivocarse” .
Negros y blancos nos enfrentamos en ocasiones a los mismos problemas, situaciones, señoríos, malos jefes, amigos imprudentes en sus comentarios y demás incautos e incluso estúpidos cabidos en la viña del señor. Me hubiera gustado a la hora de contar las historias plasmadas sobre papel el empleo de términos como “algunos” e incluso “muchos” o “demasiados” ; cualquier adverbio que se desmarcara de la totalidad, cualquier síntoma que ayude a recordarme que no siempre que hablamos de negativos nos referímos a los de las fotografías de una sociedad en los que las minorías somos veladas.
Soy español y, pareciendo ser que todavía es importante el dato, blanco. Hablando en mi nombre puedo decir que no todos los españoles somos como los que se describen. Termino haciendo como propias unas palabras del artículo: “...Supone la primera piedra de su visibilidad. Un dato que dice: Somos una comunidad en crecimiento. Aquí estamos. Tenednos en cuenta”.

Para mí una sociedad se construye en función de las personas que la conforman, y lo que menos importa es su color. Al fin y al cabo, todos sentimos dolor o alegría de la misma manera.
Los mass media y algunas personas siempre tratan de generalizar, de aportar visiones que procuran "manipular" al ciudadano de a pie. Es casi lo mismo que todas esas encuestas de intención de voto que no paran de salir cada dos días en los telediarios. Parece que no tienen otra cosa que hacer.
Porque la sociedad, por muy moderna que sea, tiene miedo de lo diferente. Sea de otra cultura, religión o color. Le tienen pavor, porque lo consideran un rival. Al fin y al cabo, el ser humano funciona igual que un animal territorial.
Lástima que aún haya gente que no entienda que aquí cabemos todos.