En el mundo de la publicidad poco o nada importan los motivos o el producto. El trabajo de un buen publicista es hacer una campaña capaz de, si fuera necesario, vender humo  y que pasados los años se siga hablando de lo que se esfumó entre nuestros dedos. Me remito como ejemplos a las campañas de Vodafone, BMW o Viceroy. Nos quedarán en la memoria frases como “No es lo que tengo, es lo que soy†o la filosofía de Bruce Lee en un anuncio de un coche cuando las marcas o modelos sean reliquias del pasado. Si nos enteramos de que detrás de las ideas está Risto Mejide, nos puede gustar más o menos el personaje, pero no se debe dejar de reconocer el trabajo bien hecho.

Manuel Carballal habla en un programa de radio del “hijo puta publicista que monta una campaña†y de los “demonios†y enemigos del mundo del misterio que una y otra vez nos “la meten†a los amantes de estos temas.  Me ha recordado a cuando la conferencia episcopal dice públicamente que hay que boicotear  libros como “El Código DaVinciâ€; Seamos serios, pienso yo. Tengamos claro que estamos leyendo una novela y que muy frágil debe de ser la fe de algunos, o así lo deben de creer los guardianes celestiales,  para que a las primeras de cambio se derrumbe simplemente por leer algo. Por el contrario, he de decir que cuando oigo entrevistas en otros programas a personajes que formulan teorías fantasiosas sobre la vida de Jesús y quienes le rodearon, a partir de la interpretación personal de un retablo, Ricardo Blázquez y Juan Antonio Martínez Camino me parecen incluso imprescindibles en el mundo. Cuando salen testimonios, videos o publicaciones en el campo de lo inexplicable que novelan, ¿no tendríamos que pensar y actuar sin rasgarnos las vestiduras, ni caer en la provocación fácil?

Con el tema del OVNI gallego, que era a lo que se refería el aludido Manuel, pienso que  pasa lo mismo. Bien porque sea un homenaje del portal Terra a “La guerra de los mundosâ€, bien por la mala leche reinante en la Red, o la crudeza del marketing, el caso es que  las rabietas, pataletas y declaraciones como las del entrevistado del programa contribuyen más que nada al cachondeo y regocijo de los agnósticos.
Carballal, tiempo y dineros despilfarrados a lo tonto en la investigación aparte, debes de reconocer que los “hijo putasâ€, son unos genios en su campo.