La probabilidad en el juego nos hace apostar sin eximirnos del riesgo de perder o garantizarnos el de ganar, pero refiriéndose a la historia tenemos todos los números de la rifa para sentarnos en la mesa de dados trucados en la que todo lo dejado el azar, por pequeño que sea, supondrá la pérdida de una fortuna. Miguel Ángel Maca.

En los años 20 aparecen en Europa, para luchar contra el socialismo, unos movimientos ideológicos que bajo la mascara de revoluciones de izquierdas consolidaron todo lo contrario: una revolución de derechas. El mito del salvador de la patria, del hombre que solucionaría los problemas de una sociedad cansada, de un pueblo humillado cuya grandeza no es reconocida por otros pueblos, es la llave maestra para la aparición del fascismo y la crisis de las democracias. La idea de un ser supremo que solucione los problemas del país se asienta providencialmente entre las gentes como la solución que le llevaría a la tierra de promisión de su destino. En el fascismo el contenido doctrinal pasa a un segundo plano, dándose más importancia a los hechos. Italia y Alemania son los países en los que se materializaron los modelos que llevarían a la vieja Europa a una nueva catástrofe mundial. En los informativos de televisión, en los medios de prensa escrita, en las calles, en las tertulias de los bares, e incluso en algunas aulas de escuelas poco recomendables para la formación de la persona, se escuchan, leen, comentan y enseñan doctrinas que acercan a la actualidad, con mayor o menor distorsión, hechos pretéritos que convienen ser recordados por sus fatales consecuencias plagadas de barbarie y fanatismo. Para los que abrazamos como forma de vida una filosofía retrospectiva frente a los problemas presentes, no son pocas las afinidades y coincidencias fantasmales que se nos antojan apariciones en los comienzos de este siglo XXI.

Un pasado cercano

Tanto el fascismo como el nazismo tienen unas ideas comunes que predominan sobre cualquier manifestación de libertad. Los individuos están totalmente subordinados al Estado.

• Si el símbolo de los Estados democráticos es la división de poderes, en las formas de gobierno totalitarias la fórmula es todo para el Estado. No hay oposición. El Estado monopoliza la verdad y la propaganda, al tiempo que se rechaza cualquier crítica.

Programa del partido fascista italiano

El fascismo se ha constituido en partido político para reforzar su disciplina y precisar su credo. La nación no es la simple suma de los individuos vivientes ni el instrumento de los fines de los partidos, sino un organismo que comprende la serie indefinida de las generaciones de las que los individuos son los elementos pasajeros; es la síntesis suprema de todos los valores materiales y espirituales de la raza. (…) Los poderes y las funciones atribuidos actualmente al Parlamento deben ser limitados. Es Estado es soberano, y esta soberanía no puede ni debe ser limitada o disimulada por la Iglesia. (…) Principios de política exterior: Italia debe reafirmar su derecho a realizar su plena unidad histórica y geográfica, incluso allí donde aún no la ha realizado; debe cumplir su función de bastión de la civilización latina en el Mediterráneo; debe imponer de forma sólida y estable el imperio de la ley sobre los pueblos de nacionalidad diferente anexionados a Italia.

• Sólo puede gobernar una minoría y no todos los hombres son iguales. Se rechaza la democracia porque concede los mismos derechos a todos. Las elecciones, consideradas como una falacia democrática, son suprimidas. Hitler manifestó que “es más fácil ver a un camello pasar por el ojo de una aguja que descubrir un gran hombre por medio de la elección”. Esta desigualdad se traduce en dos consecuencias:

  • la humillación de las mujeres que deben estar en su lugar, siendo sus objetivos, en Alemania, las tres K (Kinder, Küche, Kirche: niños, cocina, iglesia). Como son incapaces de utilizar las armas se convierten en ciudadanos de segunda, procurándose incluso evitar servirse de su mano de obra.
  • El racismo que choca frontalmente con la igualdad democrática basada en la tradición judeo-cristiana, que considera a todos los hombres hijos de Dios. En el código fascista, los hombres son superiores a las mujeres, los soldados a los civiles, los miembros del partido a los que no lo son, la propia nación a las demás, los fuertes a los débiles, y los vencedores en la guerra a los vencidos. En el partido nazi, el racismo antisemita consideraba que sólo podía ser considerado ciudadano alemán el que llevara sangre alemana, característica que se negaba que poseyeran los judíos.

Echando la vista atrás, hace apenas un año que, sin ir más lejos en España, el ayuntamiento de Vic manifestó la negativa a empadronar a los inmigrantes sin papeles. La decisión tomada iba contra derecho ya que toda persona que viva en España está obligada a inscribirse en el padrón del municipio en el que resida habitualmente, con independencia de su situación administrativa. Josep Anglada, de Plataforma per Catalunya no tardó en ponerse la medalla aplaudiendo la decisión tomada por la presión de su partido. Manifestaciones como “no han tenido más remedio que darme la razón”, o “bienvenidos al club de racistas y xenófobos, tal como nos acusa la gente”, son la prueba del irreversible daño moral y de imagen que puede hacer a una sociedad un populismo violento.

• Una nación fuerte necesita encontrar a un hombre excepcional, al superhombre, según la doctrina de Nietzsche. Mientras Mussolini invocó los estilos de la antigua Roma imperial, Hitler utilizó los mitos del romanticismo alemán y organizó grandes concentraciones en las que el centro de todas las atenciones era el Führer. A veces se ha definido al fascismo como un nacionalismo de vencidos, engendrado por la humillación de la derrota. Del nacionalismo se pasa con facilidad al imperialismo y se defiende la idea de un espacio vital en el que un pueblo superior tiene derecho a disponer de espacio para realizarse y a conquistarlo; esta necesidad se coloca por encima del derecho internacional.

• El fascismo y el nazismo rechazan la tradición racionalista y desconfiando de la razón y exaltando los elementos irracionales de la conducta, el fanatismo más cruento en definitiva, dan paso a los dogmas e ideas indiscutibles, como por ejemplo la superioridad de la raza o del jefe.

Semejante cóctel formado por la omnipotencia del Estado, el protagonismo de las élites, la exaltación del líder, el imperialismo y la desconfianza de la razón, sólo pudo derivar en una ideología antidemocrática, desatando el huracán bélico que sobrepasó todo lo, hasta ese momento, conocido. Nuevas armas, nuevos ejércitos de millones de soldados que sembrarían la desolación: La Segunda Guerra Mundial.

Manifiesto de Einstein al abandonar Alemania (marzo de 1933)

Mientras se me permita elegir, sólo viviré en un país en el que hay libertades políticas, tolerancia e igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. La libertad política implica la libertad de expresar las propias opiniones políticas verbalmente y por escrito; la tolerancia implica el respeto por todas y cada una de las creencias individuales. Estas condiciones no existen en Alemania, hoy. Quienes más han hecho por la causa de la comprensión internacional, entre quienes se encuentran muchos artistas, sufren, en ella, persecución. Todo organismo social puede desequilibrarse psicológicamente tal como ocurre con los individuos, en especial en tiempos difíciles. Las naciones, por lo común, sobreviven a esas enfermedades. Tengo la esperanza de que bien pronto la normalidad vuelva a imponerse en Alemania y de que en el futuro sus grandes hombres, como Kant y Goethe, no sean recordados de cuando en cuando, sino que los principios que ellos defendieron y enseñaron se tomen en cuenta en la vida pública y penetren en la conciencia general.

Albert Einstein: Mis ideas y opiniones. Página 183

La crisis económica como origen de los estados autoritarios: los falsos mesías

Las crisis económicas fueron condición indispensable para la aparición de los movimientos fascista y nazi. Las devaluaciones de las monedas arruinaron a los pequeños propietarios. Con las subidas de precios se produjeron reivindicaciones salariales. Los burgueses, indignados, odiaron a los obreros insumisos y tomaron medidas para romper la resistencia por medio de milicias; se comenzó apoyándolas financieramente y se terminó por cederles el poder.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, en Italia se produce una situación económica crítica. Cierran las fábricas de armas, suben los precios, el Estado se halla endeudado, sube el paro, el hambre y las huelgas se suceden una tras otra. En las elecciones de 1919 consiguen mayoría los socialistas que declaran ser capaces de dirigir ellos mismos las industrias. Con este panorama aparece en escena un hijo del pueblo, de familia humilde, maestro y periodista, su nombre Mussolini. Poseía instinto para arrastrar a las masas y una oratoria embaucadora. Su carrera política se inicia como redactor-jefe de un periódico socialista, pero choca con el partido cuando defiende la entrada en la guerra contra Austria-Hungría. Al perder su puesto de trabajo y su carnet funda otro periódico, Il Popolo d´Italia. El primer programa de los fascios es democrático, pacifista e internacionalista; defiende las libertades de prensa y asociación y la participación de los obreros en los beneficios de las empresas.

En Alemania, el Führer fue deificado y objeto de la adoración del pueblo. Se personificó la nación por encima de los intereses particulares de individuos y partidos. Se le consideró artífice del milagro económico alemán por eliminar el paro de seis millones de personas. Se le vio como representante de la justicia popular contra los enemigos del pueblo. En resumen, a Hitler se le veía – a ojos del pueblo, la clase política, la aristocracia y los intelectuales- como el bastión frente a los grandes enemigos y problemas sociales y como el genio militar que conducía con mano de hierro a los ejércitos que luchaban contra los grandes enemigos: bolcheviques, socialistas, judíos y potencias rivales.

La apoteosis de la guerra

Veo muchos soldados. ¡Muchos guerreros, es lo que querría ver! “Uniforme” se llama lo que llevan puesto. ¡Ojalá no sea uniformidad lo que encubre! Debéis ser de aquellos cuyos ojos buscan constantemente un enemigo, su enemigo. Y en algunos se descubre el odio a primera vista. Debéis buscar vuestro enemigo, debéis hacer vuestra guerra, y hacerla por vuestros pensamientos. Y si vuestro pensamiento sucumbe, vuestra honradez debe cantar victoria por ello. Debéis amar la paz como medio para nuevas guerras, y la paz breve mejor que la larga. No os aconsejo el trabajo, sino la lucha. No os aconsejo la paz, sino la victoria. ¡Sea vuestro trabajo una lucha, sea vuestra paz una victoria! Solamente se puede callar o descansar cuando se dispone de una flecha y un arco. En caso contrario no se hace sino charlar y disputar. ¡Sea vuestra paz una victoria! ¿Cómo es que decís que una buena causa santifica incluso una guerra? Yo os digo: ¡la buena guerra santifica toda causa! La guerra y el valor han hecho cosas más espléndidas que el amor al prójimo. No vuestra piedad sino vuestra valentía es lo que ha salvado hasta ahora a los naúfragos y periclitantes.

Nietzsche: Así habló Zaratustra. Orbis, Barcelona, 1982. Página 85.

Preocupación actual

En nuestros días puede que situaciones históricas se estén repitiendo sin que las sociedades sean conscientes de las consecuencias que ello conlleva. La vieja Europa ve como la extrema derecha gana votos y escaños mientras el discurso xenófobo se instaura a todos los niveles. En un contexto de crisis económica e imparable desempleo, como el actual, neonazis, populistas, islamófobos y nacionalistas siembran el desconcierto entre la población con el único objetivo de ganar votos de cara a las elecciones. En Austria, el Partido para las Libertades proclama abiertamente ante la pasividad del gobierno y ciudadanos que “Occidente para los cristianos”. En República Checa, los neonazis del Partido Obrero han llegado a proponer un proyecto de solución final para la amplia comunidad gitana. En Rumania, el Gran Partido Nacional de ideología ultraderechista hace un llamamiento a los cristianos y patriotas para “liberar el país de inmigrantes”. En Holanda, el lider racista Geert Wilders desencadenó un escándalo mundial al comparar el Corán con Mi Lucha de Adolf Hitler, acusando a la Unión Europea de ser la responsable de “una islamización catastrófica del viejo continente”. En el Reino Unido el British National Party cuenta entre sus proclamas electorales de campaña un populista “los empleos británicos para los británicos”. Son sólo algunos ejemplos de lo que acontece en nuestro entorno y, lo que es más grave, permitimos impávidos.

Mitos sobre la inmigración

Ni los españoles somos tan buenos, ni los extranjeros son tan malos. Según un artículo aparecido en el periódico Público, son muchos los rumores que sobre los inmigrantes circulan por el país, y poca la razón que tienen aquellos que hacen de un discurso, oído lejos de ser escuchado, su arenga basada en la falta de conocimiento.

• Es cierto que da pavor acudir a los servicios de urgencia por culpa del abuso perpetrado a la hora de acudir al médico, pero no enteramente por acción de los extranjeros que, según datos facilitados por el Ministerio de Sanidad, hacen uso de la Seguridad Social un 15% menos que los españoles.

• No se adaptan a nuestras constumbres y lo manifestamos abiertamente olvidando que el fenómeno intercultural, enriquece a los paises. La excusa de que si nosotros estuviéramos en sus países nos adaptaríamos a las reglas, es tan improbable como que ellos acepten las nuestras ahora que viven en España.La imposición es inversamente proporcional a transigencia.

• Vienen a cometer delitos porque en España no hay delincuentes. Los asesinatos, los robos, las violaciones y las estafas nunca han existido hasta que empezaron a llegar los inmigrantes. Si se analiza friamente, qué ironía ¿verdad? La policía afirma que el 63,5 de las bandas criminales son mixtas (intergradas por españoles y extranjeros).

• Nos quitan el trabajo, bajan el nivel de educación, tienen muchos hijos y copan todas las ayudas, se dedican a la prostitución, nos están acorralando, tendremos yernos extranjeros, etc…engrosan la lista de despropósitos y excusas fáciles que salen de mentes enfermizas y se asientan entre quienes somos incapaces de aceptar ni de pensar.

LEY PARA LA PROTECCIÓN DE LA SANGRE Y EL HONOR ALEMANES “Profundamente convencido de que la preservación de la sangre alemana es la condición primera de la supervivencia del pueblo alemán y animado de la irreductible voluntad de asegurar definitivamente el porvenir de la nación alemana, el Reichstag ha adoptado por unanimidad y promulga la siguiente ley:

Articulo 1: 1. Quedan prohibidos los matrimonios entre judíos y súbditos de sangre alemana o asimiladas. Los matrimonios concertados a pesar de esta prohibición son nulos de todo derecho, incluso si, para burlar la ley, hubiesen sido contraidos en el extranjero. 2. Sólo el Procurador puede invocar una causa de nulidad Artículo 2: Quedan asimismo prohibidas las relaciones extraconyugales entre judíos y súbditos de sangre alemana o asimilada. Artículo 3: Queda prohibido que los judíos contraten como empleadas de hogar a mujeres de sangre alemana o asimilada de menos de 45 años.

Artículo 4: 1. Queda prohibido que los judíos enarbolen o engalanen con los colores nacionales. 2. En cambio, pueden engalanar con los colores judíos. El ejercicio de este derecho queda garantizado por el Estado. Artículo 5: 1. Quien contravenga las disposiciones del artículo 1 puede ser sometido a reclusión. 2. El hombre que contravenga la disposición del artículo 2, puede ser sometido a reclusión. 3. Quien contravenga las disposiciones de los artículos 3 y 4, puede ser sometido a multa o a una pena de prisión de hasta un año. Artículo 6: El Ministerio del Interior del Reich, de acuerdo con el Representante del Führer, dictará las prescripciones legales y administrativas necesarias para la aplicación y publicación de la presente ley. Artículo 7: La presente ley entrará en vigor el día siguiente de su promulgación, excepto el artículo 3, cuya vigencia será a partir del 1º de enero de 1936. Nuremberg, 15 de septiembre de 1935. El Führer y Canciller del Reich.

Como conclusión y siendo optimista, quiero pensar que no todo está perdido. Deseo creer que, hoy por hoy, el charlatán no verá el momento oportuno de destaparse y que, en el caso de hacerlo, nadie le escuchará porque el sentido común y la razón harán sucumbir sus palabras. El fomento de la tolerancia y la interculturalidad es el objetivo de gran parte de las personas que dedican una vida a reclamarla. El problema principal reside en que la minoría violenta hace más ruido. Los defensores de la guerra, los que aniquilan los derechos humanos, los que no apoyan la defensa de los colectivos en riesgo de exclusión, quienes no respetan las diferentes opciones sexuales, los que no luchan contra la violencia de género y pasan por alto la igualdad de oportunidades y los que no impulsan el aprendizaje intercultural, son hoy los que fueron ayer; escriben el ahora sobre fangos pretéritos que, estudiados y a pesar de ello defendidos, siembran el terror. Repasando la historia veo presentes pretéritos en nuestros repetidos golpes con la misma piedra, futuros probables que esperanzado pienso nunca llegarán y, de hacerlo me sorprenderán, y todo ello mientras la historia grita a un puñado de sordos que todo es posible si no se evita.

Artículo publicado en la revista digital Visiones de la Antigüedad -número 6- enero 2011