El viernes es el mejor día de la semana. Soy una persona que no tiene muchos problemas a la hora de madrugar y que se levanta de buen humor, pero en el preludio al fin de semana lo hago con especial motivación. A mis hijos, como buenos niños que son, les cuesta ponerse en marcha. Hay que buscar soluciones y, echando mano de uno de los recursos de emergencia con los que cuenta todo padre, tengo un dicho idiotizante que les repito al comenzar la semana y que les hace mucha gracia:

el lunes no lo contamos porque ya nos hemos levantado, el viernes tampoco porque es el último día de suplicio y el esfuerzo se hace con gusto; qué nos queda, semanas de tres días que no son lo mismo que las de cinco.

En cuanto a preferencias por una u otra fecha hay mucho escrito y nada concretado. El miércoles parece ser el que cuenta con mayor apoyo popular. Representa la mitad, el eje de simetría entre lo sufrido y lo esperado,  los motores están calientes y las revoluciones necesarias para afrontar la recta final son suficientes para llegar a la meta sin pisar el acelerador. Es la culminación de un puerto de montaña seguido de la bajada y sin periódico con el que protejernos la barriga.

El lunes es el más odiado, no hay dudas al respecto. El grupo cómico Martes y Trece lo dejó bien claro en uno de sus especiales de fin de año, ...detrás de Placido Domingo viene Jodido Lunes. Es la jornada del agobio, lo tenemos todo por delante y es el instante de enfrentarse a los miedos aplazados con la esperanza engañosa de que el fin de semana no pasara nunca. Si algo nos atosiga  lo dejamos para después del descanso. La luna se ha escondido por el sol, pero seguimos estando bajo su influjo onírico.

A los martes y jueves los considero como los días de la imaginación. Quedan supeditados a la capacidad de cada cual para realizarse, divertirse, aburrirse o contemplar sin más. Uno es más que ayer pero menos que mañana y otro es menos que mañana pero más que ayer. Como decía uno de mis profesores de historia cuando le hacíamos una pregunta comprometida: por una parte ya ves y por otra que quieres que te diga.

Lo importante es que hoy es el día que es, mi codiciado Viernes - con mayúscula para los puristas- . Jornada de remate, antesala del sábado sabadete; momento de hacer balance, planear, escuchar la radio hasta tarde, sentirse con la insensatez para ver la  película de la noche en Antena3; en definitiva dar rienda suelta a la persona hasta que el lunes volvamos a estafarnos diciendo aquello de …hoy no lo contamos porque ya nos hemos levantado y ... quedan tres.