Mente es proyección y hagamos lo hagamos con la mente estaremos proyectando.
¿Qué ha cambiado desde esos hombres primitivos que escuchaban la oratoria de un jefe que planeaba la cacería sobre tierra, ayudado por un palo, hasta nuestros días en que los seguidores, simpatizantes y afiliados de los partidos políticos aclaman a su líder al grito de, presidente, presidente?
Casi nada porque, en ambos casos, la realidad está por llegar.
Todo es proyección: la pintura rupestre, la foto del cantante famoso en la carpeta de un estudiante, el catálogo del coche, el sueño nocturno y el empuje mental de un grupo que, como los cazadores ancestrales, sienten el estómago lleno cuando la pieza aún campa por los pastos.
Antonio Machado dijo: “En España, de cada diez cabezas, una piensa y nueve embisten”. Es una bonita definición de proyección, al menos ideologicamente hablando.
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